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Como todos sabemos que en Perú posee una riqueza cultural producto de los logros alcanzados por las sociedades que habitaron y habitan en las diferentes regiones naturales o pisos ecológicos. Este hecho ha permitido el desarrollo de una diversidad cultural que hoy en día ha adquirido protagonismo frente a la globalización.

Es por eso que, Perú se caracteriza por tener la artesanía más rica y diversa de Latinoamérica. Una expresión artística que se ha formado gracias al mestizaje de la cultura occidental y de los pueblos andinos, costeños y amazónicos. Las artesanías peruanas representan la marca “Hecho a manó muestra de eso tenemos nuestros productos de Killari Art https://killariart.com.co/tienda/ no es de extrañar pues todas las manifestaciones artesanales son elaboradas a mano.  Objetos que no pueden ser reproducidos industrialmente debido a que los artesanos no utilizan moldes para elaborar sus trabajos.

La artesanía peruana llega a ser una actividad que se realiza desde hace miles de años. Las piezas artesanales que se elaboran en los talleres y que recorren el país son el resultado del conocimiento que ha sido transmitido entre artesanos, de padres a hijos, generación tras generación y que se inició en tiempos prehispánicos. Esta herencia ancestral a lo largo de los años ha sido enriquecida por la imaginación del artesano, la relación que existen con otras culturas y el uso de nuevos instrumentos.

Los productos artesanales son innumerables; finos textiles, mates burilados, vasijas de Chulucanas, retablos ayacuchanos, muebles de madera, bordados del Cañón del Colca, cojines de Chinchero, queros, collares de semillas selváticas, chalinas de alpaca y cofres de plata y oro, entre muchos otros ejemplos. Los materiales que la naturaleza peruana brinda, como cochinilla y fibra de alpaca; tara, flores silvestres, madera y mimbre; oro y plata; etcétera; son la esencia del artesano creador.

Algunas de las expresiones artesanales más representativas que perduran en el Perú gracias al desempeño y el aporte sucesivo de los artesanos son la Textilería, que es una de las expresiones artesanales que más ha llegado a evolucionar y practicar en Perú. Se puede notar la gran influencia de la textilería en el poblador andino en algunas palabras comunes que se utilizan y que provienen del idioma quechua, ejemplificado en palabras como vincha, del quechua wincha, cuyo significado es cinta para sujetar el cabello. El arte textil es la manifestación artesanal más importante del Perú, en la actualidad, las fibras más utilizadas para el tejido en la sierra, en las regiones de Puno, Cusco, Huancavelica, Ayacucho y Junín, son las de alpaca, vicuña, llama y oveja, entre otras; mientras que, en la costa, en las regiones Piura, Lima, Ica y Lambayeque se teje con finos algodones, como el Pyma, Tangüis, Supima y Del Cerro. Cabe señalar que el algodón Pyma es de origen peruano y se le considera el algodón más fino del mundo.

Antiguamente, se utilizaba este material para fabricar la túnica o el unku del Inca; actualmente, se utiliza en la elaboración de prendas de gran belleza.  La alpaca es un camélido que habita en las regiones altas de los Andes peruanos. Las hay de dos razas: la huaycaya (variedad mayoritaria, de fibra corta y rizada) y la suri (cuya fibra es la más sedosa y larga y que, en ocasiones, llega a medir hasta medio metro). La fibra de alpaca de la variedad suri es quizás la más fina del planeta. Es tres veces más fuerte que la fibra de oveja y siete veces más caliente. Puede tener hasta catorce colores naturales desde el blanco hasta el negro. Las personas que visten prendas de alpaca aprecian tanto sus cualidades térmicas e impermeables como incombustibles. Además, las prendas de alpaca son muy ligeras. Entre las calidades más reconocidas de fibra de alpaca están la royal alpaca, baby alpaca y súper fine. El Perú posee la mayor población de alpacas del mundo y el más elevado estándar de producción de su fibra. Los centros de crianza de alpacas y de obtención de fibra se encuentran en los departamentos de Arequipa, Tacna y Puno. Con la fibra de alpaca se confeccionan chompas, chullos, guantes, medias, sacos, gorros, bufandas, frazadas, mantos y ponchos, entre otros.

Por su parte, el hilado es el proceso de transformación de las fibras animales en hilos, los que a su vez se utilizan para fabricar un producto textil. En el hilado se aprovecha el color natural, blanco o pardo, de las fibras de lana o del algodón, pero también pueden ser teñidas con pigmentos naturales y en diferentes tonalidades. Entre los productos de hilado se encuentran los mantos, rebozos, manteles, ponchos, servilletas, alfombras y cortinas, entre otros.

 Ahora bien, el tejido plano es el método más común en el trabajo artesanal textil peruano y se emplea principalmente para elaborar tapices, alfombras y mantos. El tejido plano se logra por la combinación de dos tipos de hilado: el de urdiembre, que entrelaza las hebras o hilos a lo largo y es conocido también como “hilado pasivo”, y el de trama, que va en ángulo recto respecto al de urdiembre, pasando por encima o por debajo, y es conocido también como “hilado activo” porque realiza los puntos del tejido.

Otro método es el tejido de punto, esta es la técnica textil más antigua que se emplea en el Perú, es anterior a la aparición de los telares. El uso del tejido de punto se remonta a los mantos de la cultura prehispánica Paracas y las fajas tubulares o muñecos tejidos de las culturas Nasca, Chancay, Paracas y Mochica. Actualmente, en la técnica del tejido de punto se emplean distintos instrumentos, como el filet, cuyo uso está muy extendido internacionalmente porque con él se elaboran redes de pescar. También son muy conocidos los palillos que emplean las mujeres peruanas para tejer mientras efectúan otras faenas, como el pastoreo. Por otro lado, el tejido a crochet, que sirve para confeccionar bolsos y adornos de indumentaria; la confección con tejido a crochet se realiza de manera especial en los centros poblados de San Pablo y San Miguel de Pallaques (Cajamarca). El tejido de punto es uno de los más empleados por su versatilidad y sencillez. Actualmente, el tejido de punto es una importante actividad económica en Puno, Cusco, Huancavelica y Arequipa, donde las tejedoras conforman cooperativas para la venta local e internacional. En Arequipa, las artesanas del Cañón del Colca, herederas del conocimiento de las culturas Collagua y Cabana, producen prendas de tejido de punto con hilos de alpaca, como polleras, camisas, chalecos, cintillos, carteras, billeteras, portabotellas, sombreros, portapasaportes y monederos, entre otros. Además, como parte de los tejidos, destacan los bordados a máquina del Colca que son confeccionados en casi todos los poblados de este valle andino. Las mujeres bordan parte de su vestimenta (faldas, sombreros y hasta zapatos) con temas alusivos a la naturaleza como flores, hojas, aves y plantas, así como diseños geométricos.

Llegan a ser pocos los países del mundo los que concentran la riqueza cultural y humana del Perú. Una riqueza que ha servido de inspiración para la creación de una gran variedad de artesanías peruanas, trabajos que son considerados como el lenguaje del arte peruano.

Otra de las artesanías peruanas a destacar es la cerámica peruana, cuyos diseños representan a los elementos que podemos encontrar en la naturaleza. La cerámica artesanal se inicia con el estilo Wayra Jirka, proveniente de la cultura Kótosh, durante los años 1840 a.C.; luego evoluciona gracias a las culturas Chavín, Paracas y Wari, entre otras. Las piezas de cerámica peruana llegan a ser son una representación del sentir del pueblo; un ejemplo muy claro es la cerámica de Chulucanas, cuyos acabados y tonalidades son una de la más mística del norte peruano.

La cerámica de Quinua, en Ayacucho, intenta reflejar la espiritualidad y religiosidad, sus formas no solo representan lo tradicional, sino también la evolución que ha tenido sus mitos, leyendas y folklor popular. Las iglesitas de Quinua, pequeñas piezas hechas con arcilla utilizadas por los lugareños en los tejados con el fin de alejar los malos espíritus, son una recreación del estilo plateresco de las iglesias coloniales de Ayacucho.

La cerámica de Pucará, en Puno, se caracteriza por el célebre torito de Pucará. El toro es un animal que fue traído de Europa durante la época Colonial, siendo acogido como un animal mítico, desplazando a animales míticos como o la llama, el otorongo y el amaru (serpiente bicéfala).

Por su parte, la cerámica de Cusco llega a ser muy diferente a los souvenirs producidos para el consumo turístico. Llegando a caracterizarse por producir piezas con un estilo contemporáneo, objetos abstractos, réplicas utilizadas en la decoraciones europeas y réplicas incaicas.

Esto es solo una parte de la inmensa historia cultural de Perú, en una próxima entrega continuaremos descubriendo el maravilloso tesoro artesanal de este país.

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